domingo, 20 de marzo de 2011

Mr. Rock bigote

(algo así...pero no así...¿me entiendes?)

Ayer vi a un rockero que cantaba las canciones de mi artista favorito con furor y con sofocación instantánea. Su mirada que contenía más fuerza que 40 caballos juntos o un convoy en busca de una batalla celestial.

Su bigote me decía: ten cuidado conmigo.

Su mirada me confirmaba: no soy de plástico soy de mito.

Sus cejas me aclaraban: no te haré daño, mi amiguito.

Sus dientes me afirmaban: esto se jodió.

Su cuello sudado gritaba: yo estoy bien cabrón.

Su nariz respiraba: pasión y pura agresión.

Su lengua cantaba: no una simple canción sino un himno de atracón.

Todo eso mientras quería con ansias loca morchear* y parar por un segundo el mundo. Solamente para recordar que el existe. Que a pesar su cuerpo, sus cuentas y su esposa no lo permitían ser el rockerito sabroso de los 80; esta canción le daba el break. Es como si le dijera, oye men, tranquilo pai, tu sabes que aquí lo que importa es quien cante más alto. Y ese...eres tu.

(más rockero que este pendejo)

Imaginensen a Darth Vader cuando gritaba Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
O cuando Susan Soltero rodaba como un trompoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo! O cuando Eddie Miró se dio cuenta que estaba desempleadooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Pues todo eso junto....se queda corto. El tipo estaba por encima del palo de los gandules. El compai estaba lubricando su futuro con saliva rockera. El caballero de la guitarra eterna sabía que su juventud lo abandono...hace rato. Pero su pasión de Quijote enamorado nunca lo atacaría con tanta jilipollez. Esas cuerdas con esos trastes quemaban su alma...por 3 minutos y 14 segundos más.

Eso, claro esta, hasta que llegara a su casa para llevar pan y llevar la caravan para que le chequeen y le cambien el aceite y filtro.

Pero hoy no. Hoy no! Hoy es su noche. Hoy hace lo que todo pibe de 18 años haría en sus zapatos.

Tiraría la medalla al suelo. Se desabrochara el botón de la polo blanca. Se acomodaría su pantalón corto por encima de las rodillas color crema. Y su cabellera de 48 años gritara:

la gran jodienda soy yo, puñeta!!!!! Y cantaría la canción.

Como si no hubiese un mañana....por Dios...como si no hubiese un segundo más!


Ese es el sujeto de la semana.

Y el tipo está cabrón.
Y seguirá rockeando??

Lo más fucking segurooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

*morchear, o morcheo o morch wtvr eoo: hablo de cuando te metes y dar puños y patadas en lel público peor que Carlitos Colón en epoca de navidad.

viernes, 18 de marzo de 2011

El síndrome de los gabanes

(mas o menos)

Vamos a realizar un pequeño y peligroso experimento. Vamos a ver televisión local por 5 minutos. Le pedimos que por el bien suyo y el de sus allegados puedan dejar todo listo por si no regresan a su normalidad, tanto física, psicológicamente o sociológicamente. Dicho esto, continuemos.

Prendan el aparato llamado televisor. Busquen un canal. En este caso yo tengo el canal que es la misma cantidad que dedos que tienen los Simpsons.

Atiendan.

Pronto acabara el abuso mental y explotación de neuronas que convertirán tu materia gris en una esponja arrugada y mezclada con mierda atascada con relleno de ineptitud; mejor llamada vergüenza ajena.

Primer experimento: escuchar.
Claramente vemos en nuestra programación del día: a tres individuos. Uno vestido de turista en metadona. Los otros dos en gabanes. Aparentemente son prestigiosos senadores de nuestra honorable, eficaz y respetable, sincera y transparente gobierno que dicha autoridad y liderato logran el cariño de todo puertorriqueño ante una situación de total complejo llamada estatus político.

Si en algún momento no captaron el sarcasmo...me disculpo, pues hasta en broma me vomito ante esta alegoría impactante.

Segundo experimento: observación.
Vemos como los monos en gabanes hablan de política. Uno estaba de acuerdo con el color rojo. El otro está de acuerdo con el color azul. El rojo defiende el limbo. El azul defiende la ineptitud y los hot dogs con mil calorías. El mediador tiene una pava y una guitarra. Es digno de ver.

El verde ni lo invitaron. O creo que ya ni queda nadie que le guste el verde.

Tercer experimento: analizar.
Analicemos la situación que estamos presenciando. Dos sujetos que tienen el síndrome de los gabanes. ¿Qué eso significa? Sencillo...saben el dicho: la mona, mona se queda aunque se vista de seda?

Exacto.

Los nombres de los políticos no son importante. Estaban atacándose entre risas y chistes de calidad de Luis Raúl en cocaína. Son de tal asombro que una película de droga realizada por niños de 7 a 14 años en un residencial se queda corta. Luego hablaban de las elecciones como si fuera el "field day" de las secretarias del centro comunal de Caguas. Todo era un juego y un vacilón!

Y lo mejor?

Ese juego es nuestro futuro.

¿Qué divertido, no?

En fin, el síndrome del gabán, se basa en que cualquier persona por más inepta, inculta e imbécil que se defina...puede llegar a ser alguien en el gobierno de Puerto Rico. Solamente gasta tus ahorros en un gabán y ponte gotas en los ojos para que no se te pierda el caché ni se te note el polvo blanco mágico en tu nariz. Toma postura estilo caballo y defiende tu supuesta meta política con la vida de tus hijos. Aunque pienses que la ley 54 es la que evita que los perros realengos no duerman en el parking de Plaza las America, tendrás trabajo.

Conclusión: realidad.
En un país donde un supuesto honorable ser de poder y liderato, habla con una muñeca de trapo. Que la misma busca "ratings" a través de la muerte de un pobre niño. Destruye familias difamando y su maestro es más feo que el chupacabra...entran en debate los sucesos importantes de mi país. Con una puta marioneta.

Luego otro que envía una carta mal escrita a los yankees para que dejen una estrellita más en su bandera. Otro que está más pendiente lo que dice un rapero en sus canciones que a los viejitos que se quedan sin hogar, los niños que sostienen su primer arma a los 8 años y la esposa que no verá el amanecer una vez llegue su marido y le de un ataque de cuerno y la mate. Los jóvenes impotentes al ver que su educación es más ilegal que la droga y batallando con libros, salivas y coros contra una mafia de analfabetas, abusadores y macanas estilo Vietnam. Claro, llamémosle drama. O mejor aún, llamémosle perdida de tiempo...pero a la ves llamémosle drama y estupidez a los mil asesinatos en un año y a la madre que tiene dos trabajos para que su hijo pueda estudiar o mejor aún, para que puedan comer.

Mientras eso pasa, discuten sus planes con una marioneta. En serio.

Te digo, es bueno vivir afuera. En cierto punto te hace mejor persona. Y no es porque busco otra cultura. No es porque en otro lugar este mejor. No es porque me escape. No.

Es porque estoy lejos de la tierra que me vio nacer.

Es porque cada día que estoy lejos de ella me doy cuenta lo mucho que amo a mi patria y el potencial escondido que tienen cada uno de ellos. Lo mucho que la extraño. Lo mucho que he aprendido gracias a ella. Lo mucho que deseo regresar.

Pero mientras busquen afuera por el antidoto de la americanización o simplemente prefieran ver a tres pendejos en televisión local, tendremos el síndrome del gabán.

En otras palabras...cambiamos las togas por los gabanes....pero mi pregunta es:

¿por qué cambiamos la razón por la ignorancia?
¿por qué cambiamos los Socrates por las marionetas?

¿por qué?

Como diría la película Noviembre. El Arte es un arma llena de futuro.

Es hora de practicar el arte de valorizarnos. El arte que nos define como puertorriqueños.
El arte, que visto por mis propios ojos...no tenemos nada que envidiarle a nadie. A nadie.

Todos tenemos ídolos, ideas, culturas diferentes...no lo destruyamos porque alguien no es de tu color, de tu religión o de tu ideal político.

Somos de la misma mata de plátano. En la unión está la fuerza...y hasta el más ciego ve lo que desea ver.

Y me fui serio?

Lo más seguro...hace falta.